Todo lo que deberías saber sobre el Amstaff00:00

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Published on 6 octubre, 2020

Todo lo que deberías saber sobre el Amstaff

El American Staffordshire Terrier, conocido también como el Staffordshire Terrier Americano o Amstaff es una raza de perros muy popular en Estados Unidos, si bien es originaria del Reino Unido.

Un can que, pese a la fama de agresivo que le precede, puede llegar a ser de lo más atento y cariñoso con las personas. Distinto sería que con él se utilizaran métodos de estimulación de agresividad de los que algunos desaprensivos echan mano con el objetivo de preparar a estos perros para la lucha, dado que la potencia de sus mandíbulas es extraordinaria.

Todo lo que deberías saber sobre el Amstaff

Esta raza está catalogada por muchos como de poderosa y compleja, si bien lo que hayan de ofrecer estos perros va a depender por completo de la actitud de su propietario. Con el adecuado trato, vas a encontrarte con un maravilloso compañero, muy afable con su familia de adopción y con el entorno de la misma. Por si todo esto fuera poco, es un excelente guardián.

En cuanto a sus habilidades, te sorprenderán su fuerza insuperable, sus ilimitadas ganas de complacer a los suyos y su interés por trabajar así como por participar en gran cantidad de actividades. Un “todoterreno” canino que, pareciendo un malote, esconde sin embargo un gran corazón.

Origen

El American Staffordshire Terrier cuenta con una historia que está estrechamente relacionada con la del pit bull terrier americano. Los orígenes del amstaff se remontan a los perros que servían de ayuda a los carniceros británicos para el control y abatimiento de los toros más peligrosos.

No en vano, el llamado Bulldogge inglés de trabajo, que fue el primer perro que tuvo el que se conoce como “cierre tetánico”, que más tiene que ver con la bravura de este can que con una anomalía estructural en sus maxilares, era un perro capaz de someter a un toro sin recibir él daño alguno. El motivo no era otro que el increíble dolor que su mordedura causaba a dichos animales, de un tamaño mucho mayor que el suyo.

Con posterioridad, los ancestros de estos magníficos perros se emplearon por muchas personas sin escrúpulos en variadas y crueles actividades, que incluían peleas de perros y peleas con toros que hoy en día, afortunadamente, son ilegales en la mayoría del mundo.

El paso del tiempo hizo que este perro pudiera despojarse del estigma que le supuso la participación en tan sangrientas peleas y la raza fue reconocida por el American Kennel Club (AKC), si bien hasta ese momento la denominación que recibía era la de American Pit Bull Terrier.

Más tarde, el amstaff se separó del pitbull de manera oficial, desarrollándose su cría por otros derroteros. A pesar de ello, fue mucho el tiempo durante el que los perros de esta raza se registraron por doble partida, como American Staffordshire Terrier para el AKC y como American Pit Bull Terrier para el United Kennel Club. En la actualidad es el amstaff el que está reconocido por el AKC y por la Federación Cinológica Internacional, mientras que tales entidades no reconocen al pitbull.

Características y rasgos físicos
Con una altura a la cruz de 45 a 48 centímetros y un peso que ronda entre los 20 y los 30 kilos, muchos son los que consideran que este potente can es poseedor de un físico perfecto.

Aunque su tamaño no es demasiado grande, el Staffordshire Terrier Americano cuenta con una constitución compacta y cuadrada, que remata con su musculoso porte. Su agilidad y elegancia son características que también saltan a la vista.

Un buen ejemplar de amstaff, sobre todo si pertenece a la variedad norteamericana, que es mucho más musculosa y pesada que la inglesa, tiene que dar impresión de tener una fuerza tremenda.

Su cabeza ha de ser ancha en la zona de la frente, para descender aproximadamente hasta dos terceras partes en la zona del hocico, siendo su configuración “de cuchara” y su mordida “de tijera”. Su longitud es mediana-grande. Su cráneo es amplio. Su stop o depresión naso-frontal es marcado.

Sus ojos deben ser oscuros, separados y redondos, notablemente descendidos en la zona de la frente. Sus labios deben ser negros, como ocurre con el borde de los párpados. Sus mandíbulas están bien definidas, lo mismo que sus dientes. En concreto, su mandíbula inferior ha de ser poderosa, permitiéndole asir con fuerza. Los músculos de sus mejillas son prominentes.

Su cuello es pesado y moderadamente arqueado, disminuyendo de forma gradual desde los hombros hasta que se inserta en la cabeza. Su longitud es mediana y carece de papada. Sus orejas deben levantarse y su forma es de pétalo. Aunque algunos criadores las cortan, por suerte esta cruel práctica no se permite ya en muchos países.

Su espalda es corta. Su pecho tiene que ser ancho para que la cabeza de este fortachón perro pueda desarrollarse. Sus patas han de permanecer separadas y no llegar a juntarse mientras que el perro camina. Tienen que estar en proporción con la anchura de los hombros. No ha de existir angulación en sus patas delanteras, debiendo ser mínima en las traseras.

Su cola es corta si se la compara con el tamaño general del perro. Su implantación es baja y disminuye gradualmente hasta que termina en una punta fina. No se enrosca ni se lleva por encima de la espalda.

Color y pelaje
Una peculiar característica de esta raza de pelo corto es la gran cantidad de colores que ofrece. Vamos a tratar aquí los principales tonos de los que presumen estos perros, si bien con cada cruce pueden verse variedades cromáticas diferentes y atractivas.

Se permiten todos los colores sólidos, parcheados o particolores pero no deben fomentarse más de un 80% blanco, fuego, hígado o negro. Como ocurre con alguna otra raza, deben evitarse los cruces entre ejemplares blancos, ya que las nuevas camadas pueden estas afectadas de problemas cutáneos y de pigmentación y además muchos de estos animales están aquejados de sordera.

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