PARA EL MEJOR AMIGO, ¡EL MEJOR PEDAZO!“. ¿Por que?

Published on 13 de febrero de 2017

 

Nuestra amistad comenzó con un pedazo de pan.  El parecía estar hambriento, yo le ofrecí un poco de mi almuerzo y él lo agradeció moviendo el rabo.  Desde entonces no me ha abandonado.  El me ayuda mucho y yo le retribuyo esa ayuda siempre que puedo.

Curioso, pregunté:
¿Como se ayudan ustedes?.
El me vigila cuando estoy durmiendo; nadie puede acercarse, porque él ladra y ataca. También cuando él duerme, yo quedo vigilando para que otro perro no lo incomode.

Continuando la conversación, pregunté:
Serafín, ¿usted tiene algún deseo en la vida?.
, respondió él – tengo deseos de comer un perrito caliente, de aquéllos que Teresa vende allí en la esquina.

– ¿Solo eso? – le dije.

Sí, en este momento es sólo eso lo que deseo.

–   Pues bien, voy a satisfacer ahora ese gran deseo.

Salí y compré un perrito caliente para Serafín.  Regresé y se lo entregué. El abrió sus ojos, me dio una sonrisa, agradeció el regalo y enseguida sacó la salchicha, se la dio a Moteado y él se comió el pan con el aderezo.

No entendí aquel gesto del mendigo, pues imaginaba que la salchicha era el mejor pedazo.

No me contuve y le pregunté intrigado:
¿Por qué usted le dio a Moteado la salchicha?.

El con la boca llena respondió:
Para el mejor amigo, ¡el mejor pedazo!.

Y continuó comiendo, alegre y satisfecho.

Me despedí de Serafín, pasé la mano por la cabeza de Moteado y salí pensando…

Aprendí que es bueno tener amigos. Personas en quien podamos confiar.
Por otro lado, es bueno ser amigo de alguien y tener la satisfacción de ser reconocido como tal.

Jamás olvidaré la sabiduría de aquel ermitaño: “PARA EL MEJOR AMIGO, ¡EL MEJOR PEDAZO!“.

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